La mayoría de los pequeños negocios gestionan su embudo con una hoja de cálculo y la conciencia intranquila. No necesitas Salesforce para arreglar eso: necesitas contactos, negocios y seguimientos que no se te escapen de las manos. Construimos exactamente eso en una tarde, sobre un dominio real, y el proceso es aburridamente repetible.
La única regla: alcance implacable
Un CRM se pudre en el momento en que añades “solo un campo más”. Todo el truco está en decidir qué no va a hacer. El nuestro maneja tres sustantivos y nada más:
- Contactos — nombre, empresa, email, teléfono, responsable.
- Negocios — título, valor, etapa, contacto vinculado.
- Actividades — una nota o un seguimiento con fecha de vencimiento.
Sin campos personalizados, sin automatizaciones, sin informes. Si los necesitas más adelante, ya lo sabrás.
El stack
La misma columna vertebral que cada build del Lab: Supabase para la base de datos, la
autenticación y la seguridad a nivel de fila; el constructor de IA arma la interfaz encima.
Tres tablas, una clave foránea de negocios → contactos y de actividades → negocios, y una
columna owner para que la seguridad a nivel de fila pueda acotar cada consulta al usuario
que ha iniciado sesión (o a su equipo).
El build, prompt a prompt
- Andamiaje — “Un CRM. Inicio de sesión por email. Contactos, negocios y actividades.” Obtienes una app funcional con autenticación en minutos.
- Embudo — “Los negocios tienen etapas: Lead → Contactado → Propuesta → Ganado/Perdido. Muéstralos como un tablero kanban, arrastra para cambiar de etapa.”
- Seguimientos — “Una actividad tiene una fecha de vencimiento; muestra todo lo que vence hoy en la pantalla de inicio.” Esta es la funcionalidad que realmente se gana su sitio.
- Permisos — “Añade seguridad a nivel de fila para que un usuario solo vea sus propios contactos, negocios y actividades.”
- Importación — “Déjame pegar un CSV de contactos.”
La parte que la IA hace mal
Dos cosas, siempre. Primero, generará con gusto un kanban que actualiza la interfaz pero se olvida de persistir el cambio de etapa: arrastras una tarjeta, refrescas y vuelve a su sitio. Pide explícitamente la escritura. Segundo, casi nunca añade seguridad a nivel de fila a menos que la exijas, así que por defecto cada usuario ve los datos de todos. Para un CRM que guarda contactos de clientes, eso lo es todo: haz que la RLS sea un prompt, no una ocurrencia tardía.
Lánzalo
Un CRM en una URL de previsualización no es un CRM que tu equipo vaya a usar. Apúntalo a tu dominio —un trabajo de 10 minutos— y pon la vista de “vence hoy” en la pantalla de inicio de todos.
En resumen
La victoria no es el software; es el alcance. Tres sustantivos, permisos reales, una vista de vencimiento de hoy, sobre tu propio dominio. Construye eso esta tarde y ya le habrás ganado a la hoja de cálculo, sin registrarte en una plataforma en la que pasarás un año desactivando funciones.